La nueva religión del s.XXI: La expertología. Parte 2
Dentro de la construcción de nuestra propia concepción de la realidad, encontramos otro elemento clave que permite crear y mantener creencias y que también está relacionado con esta expertitis que corroe las entrañas del pensamiento crítico: la historia. Una parte de nuestro conocimiento se basa en lo aprendido en la escuela o otros centros formativos, mientras que otra la adquirimos con los años a través de diferentes medios audiovisuales o a través de nuestra propia experiencia o la experiencia de otras personas. Lo aprendido en la escuela con respecto a la historia, no puede ser descrito de otra forma que puro adoctrinamiento parcial y beligerante, por mucho que se intente hacer de otro modo. Piense por un momento en los periódicos de hoy: Una misma notícia es interpretada de maneras diametralmente opuestas. Si solo hay una realidad, ¿Cómo pueden haber tantas aparentemente diferentes?. La respuesta es demasiado obvia para explicitarla, pero es el punto de inicio de mi reflexión: La historia no existe. Es decir, la historia tal y como la entendemos es la descripción de una realidad. Es un modelo de la realidad y nunca va a ser la realidad, como un mapa nunca va a ser el territorio que describe. En este punto es donde el papel de los llamados expertos vuelve a aparecer. Un historiador realiza una labor parecida a un científico; interpreta datos para darles sentido en forma de modelo. La diferencia es que el científico se enfoca hacia el futuro y la capacidad de su modelo para predecir nuevos acontecimientos y el historiador hacía el pasado. Una vez más, en el modelo del historiador, lo máximo que se puede esperar es que un nuevo dato invalide su teoría, pero no hay manera de estar seguros que esa interpretación es válida (aunque eso presupondría que hay un modo de acceder a la realidad y yo personalmente creo que no, aunque no puedo probarlo). Además de esta variable, empiezan a aparecer muchas diferencias con el método científico que hacen del trabajo del historiador una misión poco menos que imposible. Su búsqueda de datos hace que tenga que fiarse de testigos (muchas veces muertos) de archivos (es solo información que requiere interpretación) de noticiarios (deliberadamente beligerantes, de datos de gobiernos (manipulados para sus intereses), etc. Todos conocemos casos de falsos testigos como el Joan Pujol que engañó a Hitler para que los aliados pudieran invadir Normandía, Enric Marco el supuesto portavoz de supervivientes de campos de concentración que nunco estuvo en uno, Tania Head que se inventó su testigo como superviviente del 11-S. Estos son algunos de los que conocemos, pero no podemos saber cuantos han conseguido su objetivo. En tiempos de Stalin las fotografías se manipulaban para hacer desaparecer disidentes y los datos de productividad era falseados por razones de propaganda. Aún hoy no se saben las reservas mundiales de petróleo porque los países no quieren mostrar su cartas dentro del entramado geopolítico. Hay multitutd de ejemplos de falsedad deliberada de información durante el siglo de los registros físicos de la historía(fotografía, cine, informática)que teóricamente permiten un poco más de precisión en la recogida de información, pero sin olvidar que las imágenes del ataque de Pearl harbour fueron grabadas semanas después por John Ford en una reconstrucción, que las escenas del petroleo en las playas del Golfo Pérsico eran de la catástrofe del Exxon Valdez... ¿Pero qué pasa con la información anterior al siglo XX? Lo único que tenemos son crónicas, que por supuesto, estuvieron escritas por alguien con sus propios filtros, creencias, valores e intereses. Si hablamos de tiempos más remotos, solo tenemos crónicas escritas de 10 a 100 años después del suceso. ¿Qué fiabilidad pueden tener? Luego, un historiador debe reconstruir ese puzzle de datos y experiencias subjetivas para crear un modelo que describa una realidad que ya no existe. El grado de incerteza que se maneja dependiendo de la época oscila entre muy grande e inmensamente grande. ¿Eso está bien o mal? No lo sé, pero definitivamente a los niños se les hace creer que la historía pasó como lo cuentan sus adoctrinadores y pero aún, con la falsa presuposición que se puede conocer la historía. Para mí, este hecho es de una gravedad extrema ya que para argumentar o simplemente crear creencias y defenderlas, se utiliza el pasado de manera sistemática y se le da el valor de verdad cuando es solo un simple modelo o interpretación de lo que pudo haber pasado. Gracias a que algunos creen que la realidad pasada puede ser descrita y que hay expertos que pueden hacerlo, se generan radicalismos y extremistas que defienden las razones de su posición a través de la historia. Quizás los extremos más claros de este fenómeno se encuentran entre algunos creientes que defienden a capa y espada un pasado determinado y claro. No importa la religión: judíos ultraortodoxos, cristianos creacionistas, musulmanes, budistas. Todos ellos tienen en común su convencimiento en un pasado al que tienen acceso a través de libros escritos mucho tiempo después a entre otras cosas,por ejemplo al inicio del mundo. El pasado no existe (hasta donde sabemos ahora) y parece que no hay modo de reconstruirlo del mismo modo que no hay manera de describir en su totalidad la realidad mientras está pasando . Entonces, si no tenemos totalidad, tenemos parcialidad con lo que la información que utilizamos para construir nuestro mundo (lleno de creencias y valores) es relativa. Esto es importante, porque si es relativa no es absoluta, y por lo tanto, puedan haber otras y en consecuencia, diálogo o negociación.
Xavier Pirla Director de TI |
|
Volver a artículos
|
|
|
|
|
Cursos de PNL
__________
|
|
|
|
__________
|
|
|
|
__________
|
|
|
|
__________
|
|
|
|
__________
|
|
|
|
__________
|
|
|
|
__________
|
|
|
|