Me encanta dar formación a coaches porque cuando llegamos al punto de los cambios conversacionales y como conseguir la estructura profunda detrás del lenguaje aparece uno de los grandes tabúes no solo del Coaching sino de la PNL: No se puede preguntar el porque para cuestionar las creencias. Es interesante ver como tienen que luchar con las propias creencias que alguien les ha instalado en sus cabezas a medida que van observando que realmente esta pregunta tiene un valor incalculable y forma parte de la metodología para poder cuestionar los fundamentos lógicos de la misma creencia. La idea generalizada es que el porque solo lleva a justificaciones o a experiencias previas que refuerzan la creencia, pero me gustaría saber quién dijo eso y especialmente en que se basaba para generar tal información, más bien limitante para todo aquel que quiere ayudar a los demás. ¿Porqué es limitante? Porque aparta al indagador de una buena parte de información que puede estar ahí. El problema es poder ver lo que a mí me gusta llamarlo "el código" (como en Matrix). Las creencias están formadas por varios niveles lógicos de otras creencias que sustentan y le dan sentido a esta, además de creencias que se suceden en cadenas de razonamiento lógico que concluyen en esa creencia limitante. Además, las creencias poseen criterios y condiciones que te permiten entender lo más profundo de esa creencia. Una vez entendida la estructura lógico lingüística de una creencia, puedes hacer reenginería con ella mucho más eficazmente y sin tener que afectar a la creencia principal, muchas veces asociada a emociones y recuerdos más intensos. Gracias a preguntar el porque, te puedes dar cuenta de errores en el razonamiento deductivo que lleva a la creencia, de falsas lógicas, de inferencias inductivas o directamente de falacias. Este es el verdadero poder del "porque" y si alguien te dice que no se puede utilizar simplemente pregúntale " Y ¿Porqué no? " Xavier Pirla Director de Talent Institut |